Conocimiento Tácito
El conocimiento tácito es el saber práctico que poseen las personas y los grupos en un sistema social u organizacional, basado en la experiencia y la participación en las actividades cotidianas, que no siempre se encuentra formalizado en documentos o procedimientos escritos. Este tipo de conocimiento se manifiesta en hábitos, competencias, criterios de juicio y estilos de resolución de problemas que orientan la conducta del sistema sin estar completamente explicitados (Johansen Bertoglio, 1982, 2013).
En las organizaciones concebidas como sistemas sociales, el conocimiento tácito se vincula con la cultura organizacional, las normas informales y los patrones de interacción que sostienen la estructura real de funcionamiento más allá de los organigramas y reglamentos. Autores de Teoría General de Sistemas destacan que la viabilidad y capacidad de adaptación de estos sistemas dependen tanto de su estructura formal como de este tejido de saberes incorporados que permite responder de manera creativa a cambios del entorno (García, 2024; Mintzberg, 2007, 2012; Ossa Ossa, 2016).
En el contexto de la Dinámica de Sistemas, el conocimiento tácito alimenta la base de datos mental utilizada para construir modelos: entrevistas, relatos de experiencia, percepciones sobre políticas y procesos aportan información que no aparece en las bases de datos numéricas, pero que es esencial para representar la lógica real de decisión de los sistemas organizacionales (García, 2020).